REALIDAD VIRTUAL, MI HISTORIA TAS UN AÑO

 Desde hace más de un año, llevo utilizando como forma de entretenimiento alternativa la realidad virtual. Esto es algo que yo hace poco más de un año era un poco escéptico, ya que solo me limitaba a mirar videos de youtubers que sí tenían, y no me parecía nada interesante, más bien como si jugase en el PC normal. Cuando decidí comprarme mis primeras gafas, me decante por la VALVE INDEX, unas gafas que a día de hoy tienen un precio de 1.080 €. Yo estaba muy, pero que muy impaciente porque me llegasen, ya que por fin iba a entender a esa gente que le molaba tanto esto. Cuando por fin las tuve en mis manos, lo primero que pensé fue << verás, el armatoste este lo incómodo que será>>. Para mi sorpresa, son super comodonas (al menos la primera hora, después ya... es otra historia). Cuando finalicé el proceso de instalación y configuración, estaba algo nervioso, ya que no sabía muy bien que tal me iba a sentar esto, o que simplemente después de haberme gastado más de mil euros, no me gustase o no pudiese usarlas. 


Todavía me acuerdo lo primero que dije cuando vi el lobby de las gafas << a tomar por culo>>, estaba flipando. En ese momento, entendí por qué la gente se volvía loca con esto de VR (y eso que solo era el lobby). Sinceramente, no sé exactamente cuanto tiempo pase en el lobby impresionado con la de cosas que se podían hacer, hasta que me acordé de que con la compra de las gafas, regalaban un juego, el HALF LIFE ALYX, por lo que me aventure a jugar con algo de miedo, no por el juego en sí, sino porque, no sabía cuanto iba a aguantar dentro del juego, ya que mareaba bastante al principio. Cuando estaba dentro del juego, de mi primer juego y experiencia ya más real en VR, me quede más impresionado que cuando estaba en el lobby, una cantidad de detalles... impresionantes, unos gráficos, que yo no sé cómo mi PC no empezó a despegar. Los altavoces que tiene estas gafas es... simplemente increíble, y que no estorban para nada. (Empezaba a entender los mil euros).


Tras más de tres horas seguidas jugando, decidí darme un descanso y así mirar un poco más las opciones que tenían las gafas, ya que solo había hecho la configuración principal y poco más. Para mi sorpresa, resulta que estaba jugando a 60 FPS, y que, podía subir la tasa de refresco hasta 144, lo que me impresiono y me dio algo de miedo a partes iguales, impresionado, porque podría disfrutar de una experiencia todavía más fluida, y miedo porque no sé qué opinaría el ordenador el hecho
de decirle << oye, tú puedes con todo, tírame este juego a 144>>. Mientas descansaba, no podía evitar tener una sonrisa de oreja a oreja de felicidad, porque, por una parte, me había arriesgado en una inversión que no sabía si mi cabeza lo podría llevar, y que me había salido a la perfección, y también porque me encantaba el mundo que había descubierto. El resto de la historia es con mi hermano, que le costó acostumbrarse algo más que a mí, pero que le flipaba todo al igual que a mí. Estábamos alucinando los dos.






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